Si bien cree que no hay que dramatizar estos procesos, el riesgo sube si se supera la duración media de los últimos paros. Respecto a los bonos millonarios, los ve como un beneficio adquirido, pese a que en el mundo no son frecuentes.

Dado el inusual tamaño de Minera Escondida -la mina de cobre más grande del mundo, responsable de casi el 20% de la producción total del mineral en Chile-, cualquier hecho que ocurra allí afecta no sólo a la economía local sino que también al mercado mundial. Por ello, la huelga iniciada hace más de dos semanas, y de la que no se ven señales de solución, ha generado gran revuelo, activando alarmas incluso a nivel de gobierno.

Ante la inexistencia de diálogo entre las partes, la Dirección del Trabajo ha asumido un rol mediador, utilizando sus herramientas legales y propiciando instancias de encuentro, hasta ahora sin resultados. Pese a ello, el director del Trabajo, Christian Melis, plantea que hay que quitarle dramatismo al movimiento; que los hechos suscitados son normales en este tipo de procesos, y que insistirán propiciando encuentros para destrabar un movimiento que, según reconoció el propio ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, tendrá un efecto en el Imacec de febrero.

Eso sí, advierte un riesgo si las posiciones siguen alejadas por un buen tiempo más.

La mediación oficiosa a la que convocó la DT ¿es común?, ¿se usa frecuentemente?

La DT tiene un rol no sólo de fiscalizar la legislación laboral y de interpretar la ley en materia laboral, sino que también de proveer la solución de los conflictos laborales. Este un rol muy antiguo. Existen los buenos oficios, instancia en que se resuelve más del 60% de las negociaciones y, una vez que se declara la huelga, ofrecemos nuestros servicios como mediadores. Esta intervención la hacemos siempre en todas las huelgas. En Escondida se hizo una primera reunión de mediación oficiosa el lunes pasado, que no fructificó y, por lo tanto, la idea es continuar acercando a las partes para poder materializar una mesa de conversación. El proceso de buenos oficios es más formalizado, la mediación oficiosa es más informal, pero diría que se hace en el 100% de las huelgas.

¿Cuál es su evaluación de la mediación en Escondida? ¿No tiene la impresión de que las diferencias se han profundizado?

Hay que quitarle un poco de dramatismo a estos procesos. Esta es una huelga que ha tenido mucho de mediático, pero lo que aquí ha ocurrido es muy común en los procesos de negociación colectiva. De hecho, es poco frecuente que el primer intento sea fructífero. Normalmente el conflicto va madurando, se tiene que ir desmenuzando cuáles son los puntos de conflicto para ir buscando fórmulas alternativas. Lo que se hizo el lunes fue un primer intento y van a venir otros. Las huelgas son procesos que tienen que ir decantando con los días, dependiendo de los efectos para unos y otros.

Usted dice que hay que quitarle dramatismo a esta huelga, pero ¿ha visto posiciones tan distanciadas en otros procesos?

Cuando se ven desde afuera estos procesos a veces llama la atención que las posturas iniciales son siempre muy duras y muy distanciadas. Pero la realidad es que es muy común que los sindicatos planteen posturas muy duras y las empresas también. La huelga de Homecenter fue una huelga muy dura, donde también las posiciones estuvieron bien encontradas. No es algo infrecuente, el punto es que con el devenir de los días la idea es ir flexibilizando esas posturas, de lo contrario esto se trataría de un simple gallito.

Pero al mismo tiempo hay demandas judiciales, nulo diálogo…

Sí. No es lo común en los procesos de negociación colectiva que haya componentes de judicialización, pero hay casos en que o el sindicato demanda o establece demandas de prácticas antisindicales, etc.; o la empresa también judicializa. No es lo común pero tampoco es la primera vez. La particularidad de este caso es que tenemos actores que son bien empoderados. Tenemos una empresa que es fuerte, pero también tenemos un sindicato que es muy fuerte, con una alta tasa de sindicalización, con un nivel e profesionalismo muy alto y, por lo tanto, la estrategia que cada uno usa va a depender del desarrollo del conflicto.

¿Cuándo la DT volverá a convocar a la partes a negociar?

Lo que se está haciendo en este momento es un proceso de negociación con los actores, de manera de ir buscando estas fórmulas alternativas. Estamos trabados hoy día en tres o cuatro cuestiones, el contrato colectivo es largo y la idea es destrabar esos puntos que permitan hacer la discusión sobre el proyecto concreto. Estamos todavía en ese período. Esto tiene que madurar, van a pasar algunos días en que busquemos alguna fórmula que satisfaga a ambas partes, por lo tanto no hay plazos.

¿Qué simbolismo tiene esta huelga, considerando que está ad portas la entrada en vigencia de la Reforma Laboral?

Uno de los puntos que trae la reforma, y que es uno de los puntos en conflicto en Escondida, es que en la reforma hay un aseguramiento del piso mínimo del contrato anterior, lo que acá está en discusión. Un segundo elemento es la calificación de los servicios mínimos. Con la reforma, esto se hace 180 días antes de la negociación colectiva. En este conflicto ese tema está judicializado.

Esta huelga, además, ha tenido efectos en terceros, en contratistas, en el comercio, etc…

Es cierto. Si bien esta es una huelga de los trabajadores propios de Minera Escondida, dada la alta tasa de sindicalización la minera tomó la decisión de dejar de producir y por lo tanto eso impacta en la cadena productiva de terceros. En este proceso hay que ser prudentes antes de pronosticar los efectos en el Imacec. Pero insisto, mientras más se alargue la huelga más complicado va a ser llegar a un acuerdo. La idea es acercar posiciones para resolver el conflicto a la brevedad.

¿Dieciséis días después usted diría que este conflicto se ha alargado sobre ese umbral?

Tengo la impresión que la huelga todavía está por debajo del promedio de días de huelga en general, está cercano al promedio nacional. Cuando digamos que tenemos una huelga que sobrepasó con creces el promedio, efectivamente la situación sería muy compleja.

En la minería, las negociaciones tienen un componente que para el resto de la población es poco común: los bonos millonarios. ¿Cómo los ve? ¿Son parte normal de una negociación?

En Chile se han transformado en una parte normal de la negociación, en su momento nacen como válvulas de salida de los conflictos, pero la verdad es que parece ser algo que ya está instalado, es difícil obviarlo sobre todo en su proceso de grandes negociaciones. Pero no hay experiencia comparada a nivel internacional.

 

Fuente: MCh