A pesar de las fricciones por el desarrollo de este mineral, tanto las empresas como el Estado tienen claro que la producción de litio es clave para al exigencias tecnológicas mundiales. Y el ojo del mundo está puesto en el Desierto de Atacama.

Mientras el precio del cobre sigue a la baja, el litio ha experimentado una fuerte alza. De hecho, según Benchmark Mineral Intelligence, en el primer trimestre de 2016 aumentó un 47% a nivel mundial y se proyecta que esta alza siga al menos hasta 2018.

Cerca del 85% de las reservas mundiales de este mineral se lo reparten entre Chile, Bolivia y Argentina, y está ubicado principalmente en la zona desértica. Luego vienen países de otras regiones como Australia, Canadá, EEUU y China. Por esta razón existe un gran interés por este recurso a nivel mundial, donde los principales competidores son Rockwood Lithium (33% del mercado y  SQM (25%). El tercer lugar lo posee la norteamericana FMC Corporation (12%).

Pero dos empresas chinas (Tianqi y Ganfeng) se han comenzado a acercar cada vez más a nuestro país. Y la razón es bastante obvia: el país asiático compra cerca del 40% del litio que se extrae en el orbe, principalmente para utilizarlos en baterías y otros productos del ámbito tecnológico. De hecho, la fuerte alza en el precio se debe justamente al hambre china por comprar más litio.

Existen estudios que indican que el crecimiento en la producción y venta de este mineral aumentaría entre 8% y 10% a 2024, razón por la que las compañías chinas quieren aumentar su participación. Incluso, según un estudio del Departamento de Geología de EEUU (enero 2016), nuestro país posee el 54% de las reservas de carbonato del mundo.

Pero la presión (y el interés) de compradores de litio, inversionistas y fabricantes no está dada sólo por las baterías de celulares, tablets y otros equipos tecnológicos. Las perspectivas de la producción de autos eléctricos a nivel mundial están haciendo que este mercado comience a activarse cada vez más. Es importante aclarar que el litio no se transa en la bolsa, por lo que su precio depende un poco de los contratos y negociaciones a las que llegan los compradores y vendedores.

Los actores

Según Daniel Jiménez, vicepresidente comercial Yodo, Litio y Químicos Industriales de SQM, durante el último año se ha observado un importante crecimiento en la demanda de químicos de litio con respecto al año 2015, el cual estima que va a superar un 10%, alcanzando de 175 mil a 180 mil toneladas. “La razón principal de este crecimiento se encuentra en la demanda de materiales de baterías recargables para dispositivos portátiles y principalmente vehículos eléctricos. En particular, subsidios entregados por el gobierno chino a la fabricación de buses eléctricos estimularon la demanda más allá de lo proyectado para este año. Esto llevó que SQM incrementara su producción para poder responder a las necesidades del mercado”, dice Jiménez.

Por su parte, Héctor Maya, subgerente de Desarrollo de Rockwood Lithium, comenta que la “revolución tecnológica” que vivimos es clave. “Si hace unos años era sólo la industria electrónica la que demandaba nuestros derivados del litio, las proyecciones a 2020 instalan a la industria automotriz eléctrica como la que hará crecer la demanda”.

Debido a esto, esta compañía posee un proyecto de expansión, cuya RCA fue aprobada en enero de este año, además de una nueva planta de carbonato de litio grado batería en La Negra (Región de Antofagasta), ambas con una inversión total de US$750 millones.

Pero aparte de las baterías, el litio también se usa en vidrios, cerámicas, grasas lubricantes y farmacéutica entre otros productos. Incluso, la industria energética renovable se está interesando cada vez más en el litio, para la acumulación de energía.

Pero la alta demanda e interés de los mercados mundiales por el litio, obligan a Chile se vuelva aún más competitivo, para así, entre otras cosas, destronar a Australia en el primer lugar de producción (34% y 35%, respectivamente)

En ese sentido, la Presidenta Michelle Bachelet anunció a principios de año que el Estado comenzaría a tomar el tema, para lo cual está en búsqueda de un socio estratégico.

Según Aurora Williams, ministra de Minería, “la política anunciada por la Presidenta ha mantenido la no concesibilidad del litio. Esto tiene como consecuencia que el Estado, a través de sus empresas, lo puede explotar directamente sin necesidad de más título que su propiedad sobre el recurso, además de la autorización de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) y de los permisos que cualquier proyecto debe obtener. Sin perjuicio de que los particulares titulares de pertenencias previas a 1979, que es cuando se declara la reserva del Estado, pueden explotar el litio que se encuentre en ellas, sujetos desde luego a los permisos mencionados.

Para esto, se le encargó a Codelco el estudio de un modelo de negocios que le permita desarrollar la explotación del Litio en los Salares de Maricunga y Pedernales. Codelco, se encuentra trabajando intensamente en este modelo y en la búsqueda de definir, en un horizonte de meses, un socio estratégico.

Williams agrega que “el Estado tiene como prioridad promover el aumento de la oferta nacional de litio al mercado mundial, con productos de mayor valor agregado, de un modo que mejore los retornos al Estado y generando valor compartido con las comunidades en torno a los salares. En ese marco, existe un espacio y una oportunidad para la inversión, especialmente en valor agregado, y para la colaboración público privada”, dice la jefa de la cartera de Minería.

Innovación y nuevos usos

El proceso de producción de litio, en la calidad y consistencia requerida por los clientes, ha demostrado ser compleja y desafiante. De ahí que muchos proyectos anunciados en los últimos años han tenido problemas y retrasos en su producción.

Además de los esfuerzos por el sector privado por realizar inversiones, existen programas de cooperación con universidades para investigar y desarrollar el uso de litio en aplicaciones que beneficien a la sociedad. “En el caso de SQM, por ejemplo, existe un acuerdo con el Centro de Envejecimiento y Regeneración de la Universidad Católica (CARE UC) -el único centro en biomedicina en Chile- y que está generando trabajos de investigación muy relevantes sobre el impacto que tendría la incorporación del litio en la dieta humana”, comenta Daniel Jiménez.

Concretamente, el biólogo Nibaldo Inestrosa, se encuentra investigando el impacto que podría tener incorporar litio en el agua de Chile para disminuir los altos índices de depresión en nuestro país, tal cual en su momento se hizo con el flúor para evitar las caries.

Por otro lado, en Rockwood Lithium comentan: “Estamos construyendo la Nueva Minería del Litio en conjunto con el sector público, las comunidades y la academia. Sin embargo, para que ello ocurra, tenemos que empezar a trabajar hoy en fortalecer un modelo colaborativo de desarrollo, que incluye la puesta en valor del litio y un innovador acuerdo de valor compartido con las comunidades vecinas a nuestra operación”, señala Maya.

Fuente: El Pulso