Timonel de la cuprera se refiere al aporte de capital recibido este año y afirma que durante el “boom” se extrajeron recursos en exceso.

La reforma legislativa que permitirá devolver a Codelco parte de los recursos destinados al pago de la Ley Reservada del Cobre, está ad portas de ingresar al Congreso. En ese contexto, Oscar Landerretche, presidente del directorio, envía una señal clara: si no son capaces como empresa de demostrar que pueden usar bien los recursos, lo honorable sería renunciar.

¿Están satisfechos por haber logrado instalar ese tema en el debate?

Es una buena cosa que el país empiece a darse cuenta de los excesos que cometimos durante los años del boom minero (…), que nos demos cuenta de ello como país y empecemos a arreglar el problema. Esto significa, en parte, devolver lo que no se debió haber sacado de Codelco. Nuestra estimación es que, durante los años del super ciclo, se extrajeron del orden de US$ 10.000 millones que no corresponden a una política de extracción de excedentes sustentable.

El proyecto de ley ¿arregla el problema?

No lo termina de arreglar. No se puede arreglar en un año algo que se desarregló en más de una década. Pero sí es un paso muy significativo.

¿Qué garantía se puede dar de que los recursos para capitalizar Codelco no se van a perder en negociaciones colectivas y bonos de ejecutivos?

Ha sido una tarea titánica lograr el consenso político que existe en este momento respecto de la necesidad de capitalizar a Codelco (…) Si no somos capaces de sostener esto, de mostrarles a todos los chilenos que esos recursos se van a usar bien, que se van a manejar con probidad para invertir y controlar la deuda, sería una tremenda tragedia. Creo que sería una derrota, además, a la idea del rol de las empresas públicas.

Se ha especulado con su salida de Codelco para integrarse a la campaña de Ricardo Lagos. ¿Existe esa posibilidad?

No hay ninguna posibilidad de que eso ocurra. Con el panorama que hemos discutido sería una inconsecuencia. Mi intención es terminar con el trabajo que se me ha encargado y hacerlo bien. Considero que los actores con responsabilidad pública en este país tienen que dejar de usar los cargos que tienen como un escalón hacia otras cosas y tienen que concentrarse en las responsabilidades que se les han encargado. La campaña presidencial no es una razón para que yo renuncie a mi cargo. Hay razones que me podrían llevar a ello, pero la campaña no lo es.

¿Qué razones son esas?

Que quede claro: mi intención es quedarme. Quiero terminar este trabajo. Pero si yo siento que no es posible dar garantías de que los recursos que han sido comprometidos en el proceso de saneamiento de Codelco se van a usar bien; si yo siento que no podemos garantizarles a los ciudadanos que estos se van a usar para invertir y controlar la deuda; si siento que no funcionan las medidas en favor de la probidad y las buenas prácticas que hemos implementado; si siento que los fondos conseguidos se van a desperdigar como ocurrió durante los años del boom… Creo que lo honorable sería renunciar para que otra persona lo intente.

 

Fuente: La Tercera