Lleva tres décadas en Minera Escondida, 11 años como dirigente sindical y cinco como presidente del sindicato de mantenedores y operadores de la compañía, la mayor productora de cobre del mundo. Este trabajador eléctrico de minas de 54 años da su primera entrevista sobre cómo viene la negociación colectiva más esperada por la industria mundial del cobre.

-¿Qué diferencia esta negociación de la que tuvieron a inicios de 2017? ¿Tienen un petitorio más acotado?

“Ajustamos nuestro proyecto, privilegiando los temas de mayor interés de los socios como por ejemplo el beneficio social educacional, donde hay que nivelarlo con los supervisores, ahí no debería haber diferencias. También queremos establecer una carrera funcionaria, ya que tenemos socios con buen desempeño sin ascender, con ocho o más años. Hay que ajustar sí o sí los bonos variables, ya que estamos a la plena discrecionalidad de la empresa o dar un mayor resguardo a la estabilidad laboral y a las condiciones de desvinculación”.

-Se habla de un reajuste de entre 4% y 5% del sueldo base. ¿Es efectivo? ¿Es razonable para la empresa entregar ese reajuste?

“Sí es razonable, ya que no tenemos un reajuste real desde el año 2013. Hemos aumentado la productividad desde entonces en más de un 30%, de 100 toneladas de cobre anuales por trabajador a 132 toneladas. Somos los más productivos de Chile y el mundo. El promedio nacional es de 55 toneladas. Esperamos que sea verdad que la productividad es la que justifica los incrementos salariales”.

-¿Cuánto plantean que sea la duración del nuevo convenio? ¿Es factible que sea tres años como pide la firma?

“Es una materia de negociación. Nosotros plantemos 30 meses, así que la empresa (que propone 36 meses, el máximo permitido tras la reforma laboral) no está lejos”.

-Se ha hablado de un bono de término de negociación cercano a $25 millones. ¿Estiman que el monto es adecuado, dado que el más alto entregado hasta ahora llega a $18,5 millones (Los Pelambres, con préstamo blando)?

“El año 2013, con precios similares, recibimos bonos de cierre por US$ 49.000 ($31,1 millones al tipo de cambio actual). Ahora planteamos un bono cercano a US$ 39.000 ($24,7 millones) por toda la vigencia del contrato, de 30 meses. No es el bono más alto de la historia. Representa el 4% de los dividendos dados a los dueños solo el año 2017, que llegaron a US$ 2.599 millones. Esta fracción es mejor que se gaste en Chile que en Sidney o Londres. No se debe olvidar que la ley permite pactar el 30% de las utilidades anuales como gratificación”.

-¿Hay un mejor ánimo de negociación respecto de 2017? ¿Ven un cambio de actitud de la empresa?

“Hay un tibio cambio de actitud en la empresa. No sabemos si voluntario u obligado por el nuevo marco legal, que establece el piso de negociación y el no reemplazo en caso de huelga. Ojalá se dé un cambio espiritual verdadero y entiendan que deben construir una relación de mutuo beneficio”.

-¿En qué aspectos estiman que puede haber acuerdo con la empresa y cuáles son aquellos puntos más difíciles de negociar?

“Debemos negociar de buena fe y efectivamente. Lo único que no es conversable son nuestros beneficios actuales, ya que no hay justificación económica para reducirlos”.

-¿Vislumbran como alternativa ir a huelga nuevamente?

“No hay razón objetiva para no alcanzar acuerdo y tenemos la mejor disposición. No entenderían ni los inversionistas ni la comunidad nacional, en el actual escenario, un nuevo conflicto con sus altísimos costos”.

“Minera Escondida no puede seguir siendo un lunar en la industria, que viene cerrando acuerdos con sus trabajadores en faenas que no llegan ni a la mitad de Escondida. Si eso ocurre será por responsabilidad de los actuales administradores, que prefieren perder 10 que compartir uno con sus trabajadores”.

Fuente: El Mercurio