Ejecutivos reconocen que se requieren esfuerzos mayores, por ejemplo en el mantenimiento de equipos. Hay espacio para reducir hasta 30% los gastos.

Las empresas mineras enfrentan un nuevo desafío ad portas del que algunos creen podría ser el inicio de un esperado nuevo superciclo del cobre, que podría elevar los precios del metal durante más de seis años.

Pese al buen pronóstico, expertos creen que esta vez habrá un matiz, y es que se espera sea un período de mucha volatilidad, en el que no se verán precios sobre los US$ 4 la libra.

Dado ese nuevo ingrediente, en este lapso será fundamental para las compañías seguir bajando los costos o, al menos, mantenerlos controlados, para no repetir la experiencia vista en el anterior período de precios altos, donde la consigna fue simplemente maximizar la producción.

A pesar de que este es un hecho transversal que afecta a toda la industria, una de las empresas símbolo del proceso de ahorro de costos ha sido Codelco, que ha realizado un exigente plan buscando elevar sus excedentes.

La meta para la estatal es que este año bajo este punto logre un ahorro de US$ 300 millones, no obstante, el propio presidente de la empresa, Nelson Pizarro, aclaró en el marco de la Cesco Week que llegar a esta cifra será muy difícil si sólo se trabaja a través de los indicadores de rendimiento de la operación (KPI), ya que incluso se podría poner en riesgo la continuidad de las faenas.

En esta nueva etapa, Pizarro sostuvo que uno de los objetivos será mejorar la programación de las mantenciones que se realiza en los equipos y que durante los últimos años se fue dejando de lado, ya que la prioridad era no dejar de producir en ningún momento.

El ejecutivo señaló que la mirada de la compañía tiene que ser de futuro y que, en ese contexto, un buen estándar sería llegar a tener el 80% de las mantenciones de manera programada, y que solamente un 20% responda a imprevistos.

Esta es sólo una de las 70 medidas que viene implementando Codelco para poder cumplir con las metas comprometidas, ya que de todos modos mejorar solo las mantenciones no es suficiente.

Así lo explica el director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, quien señala que durante los últimos años la preocupación por las mantenciones ha tomado gran dinamismo, principalmente por los beneficios que conlleva, a través del ahorro que se consiguen al no invertir en nuevos equipos.

“Esta tendencia se ha instalado, y creo que se va a mantener o intensificar”, asegura.

Guajardo sostiene que la actividad minera debe entrar en una nueva etapa, con una proyección de mediano a largo plazo, en la que se debe contar con “innovación tecnológica, mayor eficiencia y productividad. Hay que entrar en ese campo, porque el efecto de más corto plazo está bastante recorrido”.

Ese es el gran foco que tendrá la industria en este ciclo, aumentar la productividad, intentando evitar las malas prácticas que se vieron en el pasado.

Federico Leighton, director de Partners in Performance (PIP), consultora australiana que asesora a las grandes mineras de Chile y el mundo, sostiene que pese al camino recorrido en tema de costos, aún hay espacios para disminuir entre 20% y 30% más, dependiendo la faena.

“El gran desafío es no volver a las prácticas de producción sin importar el costo, sino que mantener, consolidar y profundizar los avances que ha habido en productividad y recuperar niveles de producción, sino Chile no volverá a ser competitivo”, dice.

A septiembre de 2016 -y según lo informado por las principales faenas del país a la SVS-, la reducción en los costos era superior a los US$ 1.900 millones, en comparación al mismo periodo de 2015, mejora de 17%.

Para llegar a esta cifra, lo que han hecho las mineras en los últimos tres años es principalmente la renegociación de contratos con contratistas, reducción de personal y la suspensión de algunas actividades, pero ahora se buscará instaurar prácticas operacionales que funcionen de manera continua.

Para logar capturar este espacio que queda disponible, se hace necesario implementar medidas que permitan un desempeño más eficiente del material, como de las personas.

“La minería tiene todavía bastante deficiencia en toma de decisiones, en la actuación sobre contingencias, en usar eficientemente recursos, o que la gente haga múltiples tareas, de modo de no tener los recursos parados”, dice Leighton.

En la industria agregan que este será un trabajo conjunto entre empresas, trabajadores e, incluso, con los reguladores.

Fuente: Diario Financiero