Es una buena noticia que el índice elaborado por Fraser Institute muestra que Chile escaló muchos puestos y quedó dentro del top 10. La disminución de la incertidumbre -y probablemente las mejores expectativas- ayudaron a ello.

Por estos días se publicaron informaciones que parecen algo contradictorias. Por un lado, por primera vez la inversión directa que salió del país durante 2017 fue superior a la que ingresó. Algo inédito para Chile, dado que lo normal era que llegaran más flujos. El viernes reciente, este mismo medio publicó que Chile desplazó a Perú y saltó desde el puesto 39 al octavo lugar como destino más atractivo para la minería. Parece contradictorio, pero no lo es.

En la primera noticia, la corrección de los últimos años de la cotización del precio del cobre influyó para que gradualmente los flujos de inversión directa al país disminuyeran, al tiempo que la serie de reformas elevaron la incertidumbre en el sector privado, en particular a raíz de los ruidos de la Reforma Tributaria. De hecho, desde el primer año se comenzó a hablar de los cambios tributarios, y luego de una aprobación exprés, hubo que realizar un nuevo ajuste. Por lo tanto, la incertidumbre respecto de cómo quedaría el esquema impositivo se extendió por bastante tiempo.

En la segunda información, de acuerdo al informe de Fraser Institute de Canadá, que sirve como barómetro sobre las diversas jurisdicciones, Chile es el octavo destino más atractivo para invertir en minería en un universo que incluye a 91 distritos. El índice clasifica a estos según su atractivo geológico, percepción política, políticas públicas y la recepción de los distritos a inversión en exploración, para lo cual realizó una encuesta respondida por unos 360 ejecutivos mineros y consultores a fines de octubre e inicios de noviembre. Uno de los ámbitos en los que se registró el mayor avance en el ranking fue en el de buenas prácticas mineras, que analiza el entorno regulatorio del distrito, sus impuestos, riesgos y régimen minero. Al parece, al ya saber cómo quedaría el régimen tributario la incertidumbre disminuyó. Aunque no lo recoge la medición, también pudieron haber influido las mejores expectativas empresariales ante un cambio de gobierno.

Por lo tanto, ambas noticias son complementarias. La primera es consecuencia de años de menor atractivo (que también lo recogió el Fraser Institute en sus mediciones anteriores), y la segunda consideró más los últimos meses de 2017. Con todo, es una buena noticia que se recupere el atractivo de inversión. La lección es que las políticas públicas se deben hacer cuidando el ambiente de negocios y limitando los grados de incertidumbre.

Fuente: Pulso