Los distintos sindicatos cuyos contratos colectivos vencen este y el próximo año están en contacto con sus pares y lamentan que el conflicto haya llegado de huelga.

Con la mirada puesta en Escondida. Así están los sindicatos mineros de las distintas operaciones que este año y el próximo encabezarán negociaciones colectivas. Para ellos el término que tenga el conflicto que mantiene la minera operada por BHP Billiton con su sindicato único de trabajadores, que agrupa a unos 2.500 operarios, es relevante.

Este año se espera que una docena de contratos colectivos de grandes mineras caduquen, entre los que destacan los de Collahuasi y Zaldívar; dos de las operaciones mineras más grandes del país.

Por ello, tanto los trabajadores como las empresas han comenzado a mover sus fichas.

Desde Zaldívar, Raúl Torres, el presidente del sindicato – cuyo contrato colectivo actual tiene vigencia hasta el 10 de julio-, indicó que están mirando con “atención” la negociación de Escondida y actualmente mantienen comunicación constante con el sindicato de aquella faena. “Nosotros estamos mirando y participando con ellos. Al final somos todos trabajadores”, dijo. Y agregó: “Hay una actitud muy distinta con la empresa de lo que quiere hacer la compañía (BHP) con los trabajadores, con el solo hecho de hablar de la disminución de beneficios que se ha logrado con luchas sindicales. Nosotros apoyamos a los trabajadores. La situación que sucede en Escondida es lamentable, que haya 2.500 trabajadores en un campamento”, dice.

En cuanto a su proceso indican que “desde que terminamos la negociación en 2014 hemos ido levantando temas con los viejos (mineros) y analizando el convenio ya firmado”.

Desde el sindicato de Collahuasi, aunque no quisieron referir específicamente a la situación, sí indicaron que están atentos al desenlace del conflicto.

Por su parte, desde el sindicato de Pascua Lama – ligada a la canadiense Barrick- , cuyo contrato vence hacia fines de año, indican que lo que pase al interior de la minera más grande del mundo será “un fiel reflejo de lo que podrá pasar más adelante, viendo que Chuqui y Radomiro Tomic han hecho negociaciones no muy buenas como eran las antiguas”. “Será un precedente”, dice.

Mientras que en el sindicato de Centinela – que agrupa a los trabajadores que operan en la mina del mismo nombre, propiedad de Antofagasta Minerals-, su presidente Leonardo Carvajal, dice que si bien las negociaciones serán distintas por la entrada de la reforma laboral y el precio del cobre (que se espera sea más alto), sí podría dejar un precedente por lo millonarios bonos con que han terminado las negociaciones en Escondida.

Por el lado de las empresas, estas han optado en el último tiempo por adelantar las negociaciones con el fin de evitar que el conflicto se extienda hasta una huelga.

Este ha sido el caso de Codelco, que negoció anticipadamente los contratos de los sindicatos 1, 2, 3, 5, Antofagasta y Minero correspondiente a la división Chuquicamata. Dicha negociación culminó con 0% de reajuste; un bono por término de negociación de $4,3 millones, un 40% del monto entregado en el proceso anterior. Un camino similar tomó Teck, donde dos de los tres sindicatos de Quebrada Blanca ratificaron la extensión por 15 meses de la vigencia de sus convenios colectivos. De esta forma, sólo deberan negociar este año con el sindicato rol general N°1 de Quebrada Blanca.